sábado, junio 5

La declaración de Randolph Carter

Hace algún tiempo escribí un guión para un cortometraje basado en un relato corto de H.P. Lovecraft titulado "La declaración de Randolph Carter". He aquí el guión integro del mismo título:

Introducción.

Vista de una habitación pequeña y blanca. Ningún tipo de mobiliario salvo por tres sillas, dos de ellas vacías y una tercera ocupada por un hombre amarrado a ella con el conocimiento perdido. Hay varios signos de violencia en su cuerpo, su aspecto es lamentable. Se escucha una puerta abriéndose y se cierra bruscamente. Tras unos segundos de silencio se ve a dos individuos quietos mirando a la persona amarrada. Los dos médicos-psicólogos: un hombre (M.H.: médico hombre) y una mujer (M.M.: médico mujer) se miran. El hombre se acerca unos pasos al individuo amarrado (R.C: Randolph Carter) y hace unas señas para que se acerque M.M. (porta un block de notas) y se siente. M.H. se acerca un poco más a R.C. y lo observa más detenidamente. Al comprobar que está inconsciente, le da unos suaves golpes en la mejilla y suelta algunas palabras enérgicas sin sentido para animarlo. Poco a poco, R.C. comienza a animarse mientras M.H. retrocede unos pasos.

M.H. : (con serenidad y voz pausada) Veo que te vas encontrando mejor. ¿Quieres algo antes de empezar? Una pausa para esperar a que R.C. responda, el cual sólo balbucea algo si sentido. ¿Agua quizás?

(R.C., muy aturdido logra asentir con la cabeza. M.H. hace unas señales con el dedo a M.M.. Ésta se levanta, dejando el block en la silla y sale de la habitación. Sonido de la puerta abriéndose y el portazo al cerrarse. M.H. aguarda en silencio observando como poco a poco R.C. va recuperando la conciencia. De nuevo los sonidos de la puerta y entra M.M. con una botella de agua y un vaso de plástico ya lleno. R.C., aun aturdido bebe torpemente, derramando un poco de agua. M.M. se sienta y comienza a anotar en su block.)

M.H. : Bien... creo que ya podemos empezar... vamos a confirmar primero algunos datos. (M.M. entrega un papel a M.H. y este comienza a leer). Su nombre es Randolph Carter, ¿verdad?

R.C. : (voz un poco apagada aun) Sí.

M.H. : Tiene usted 20 años y nació en Providence ¿no?

(R.C. : Asiente con la cabeza)

M.H. : Bien. ¿Sabes por qué estás aquí, Randolph?

R.C. : No muy bien

M.H. : Voy a refrescarle la memoria: Usted es la última persona que ha visto con vida a Harley Warren. Hay testigos que le vieron camino del Gran Ciprés el pasado 26 de noviembre, es decir, el día anterior a su desaparición. Como ve, tenemos serias dudas sobre su inocencia, señor Carter. Han pasado ya dos semanas.

R.C. : ¿¡Tanto tiempo!? (Contesta contrariado.)

M.H. : Pues sí señor Carter. Se le encontró vagabundeando con un fuerte schock y una perdida total de memoria. Hasta ayer por la mañana no volvió usted en sí. (M.H. mira los papeles). Dígame señor Carter, ¿dónde está Harley Warren?

R.C. : Le repito que no lo sé, ya se lo dije ayer a otros como ustedes. (R.C. mira hacia arriba). Pero sinceramente, ojalá este muerto, es lo mejor que le podía pasar.

M.H. : Mire Randolph: usted es el principal sospechoso. Los dos sabemos que Warren no era una persona muy querida en la zona, pero esa no es razón para matarle y salir tranquilo. Debe saber que mi trabajo es determinar si usted dice la verdad o no. Deme ahora una razón para creer que en realidad tú no le has matado.

R.C. : ¡Yo no le he matado!. Todo el mundo sabe que Harley y yo hemos sido grandes amigos desde hace 5 años e incluso hemos trabajado juntos.

M.H. : ¿Cuál era vuestro trabajo?

R.C. : Nos dedicábamos desde hacía tiempo a oscuros estudios en los cuales él me inició. Me movía una morbosa fascinación más que un verdadero interés. En cierto modo sabía que aquello no podía acabar bien. Empecé a temer un poco a Warren y sus estudios sobre ciertos cadáveres que no se descomponen jamás, sino que permanecen carnosos y frescos durante miles de años.

M.H. : (sorprendido ante los comentarios de Carter) Si tu no le mataste, ¿dónde está Warren?, ¿Quién le ha matado?

(Randolph niega con la cabeza mostrando una mirada aterradora)

M.H. : Pero... estuviste con él aquella noche ¿no es cierto?

R.C. : No puedo negarlo, estuve con él. Ahora empiezo a recordar que es lo que pasó realmente.

M.H. : Dime pues qué pasó, ¿Qué recuerdas?


Flashback

(Intercalación de la escena con la voz de Carter)

R.C. : "Recuerdo sólo algunas cosas. Recuerdo que iba con Warren por el camino del Gran Ciprés, con cuerdas, herramientas... todo tipo de accesorios. No puedo recordar exactamente a donde íbamos, y quizás mi mente se niegue a recordarlo nunca, pero... aquellos vestigios olvidados me hacen suponer que era un antiguo cementerio.

Escena: Numerosas imágenes generales de Carter y Warren caminando con multitud de accesorios por un antiguo cementerio.

Fin de la narración.


Escena sin dialogo:

Carter y Warren caminan hasta detenerse ante una losa. Quitan los rastrojos de la losa y perfilan sus bordes. Con una palanca abren la losa y retroceden unos pasos, quizás debido al fuerte olor. Warren comienza a preparar las cuerdas y saca dos transmisores de la mochila.

H.W. : Siento tener que pedirte que aguardes aquí fuera.

R.C. : ¡Warren! Pero no puedes ir tu solo.

H.W. : Sé que es una locura ir solo, pero aun más loco sería dejar que baje ahí dentro una persona tan nerviosa como tú. No puedes imaginarte ni siquiera por lo que has leído o por lo que te he contado, todo lo que tendré que ver y que hacer.

R.C. : Sabes que soy fuerte, podré aguantarlo. No vayas solo.

H.W. : Ya sé que eres fuerte, pero allá abajo tendré que realizar un trabajo diabólico que exige unos nervios de acero. Además, necesito a alguien en la superficie que conserve su sano juicio y que me sirva de puente entre este mundo y el de ahí abajo.

(Carter, desilusionado, se sienta en el suelo y se lleva las manos al mentón. Warren sigue con las cuerdas.)

H.W. : Entiéndeme, Randolph. La responsabilidad es mía. El peligro de muerte es francamente probable. Pero tranquilo, estaremos comunicados.

(Warren le da un transmisor a Carter. Hacen una pequeña prueba y con las cuerdas y linternas Warren baja poco a poco. Pasan unos segundos. Toma de cámara circular de Carter.)

Click y sonido

H.W. : ¿Me oyes Randolph?

R.C. : ¡Sí! ¿¡Qué pasa!? ¿¡Qué ves!?

H.W. : Esto está muy oscuro. He llegado a unas escalinatas, voy a bajarlas. Ahora te llamo.

Click de desconexión

(Carter expresa mucho nerviosismo e intranquilidad. Pasa un buen rato. Carter da vueltas nervioso sin dejar de mirar la entrada.)

Click y sonido

H.W. : ¡Ahhhhh! (grito de exaltación) ¡Si pudieras ver lo que estoy viendo yo!

R.C. : ¿¡Qué pasa Warren!? (Sonido de radio) ¡Warren!

Click y sonido

H.W. : ¡¡Carter!!...¡Es terrible... increible!

R.C. : ¿¡Qué Warren, qué!?

Unos segundos de silencio de radio...

H.W. : ¡No te lo puedo decir, Carter! Es algo que no se puede imaginar. Ningún hombre podría contemplar esto y seguir con vida.

Unos segundos de silencio de radio...

H.W. : ¡Dios mío, jamás imaginé una cosa semejante! ¡Están ahí! ¡Están ahí!

R.C. : ¿¡Quienes Warren!? ¡Responde de una vez!

Unos segundos de silencio...

Click y sonido

H.W. : ¡Carter! ¡Carter! ¡Corre rápido! Por tu vida, pon la losa y escapa ¡Rápido!

R.C. : ¡Warren, ánimo! Voy para abajo. Tranquilízate. (Carter se acerca a la entrada)

H.W. : ¡Noo! ¡No lo hagas!. ¡Tú no puedes entenderlo! ¡La culpa es mía, es demasiado tarde! ¡¡Corre!!

Carter hace caso omiso y prepara una cuerda

H.W. : ¡Es inútil! ¡Mejor uno que dos! ¡Tapa la entrada!

Click y silencio

Carter se queda paralizado durante unos momentos. Pasado unos segundos deja el transmisor en el suelo y sigue preparándose para bajar.

Click y sonido

H.W. : (Voz tranquila y pausada) Randolph, ya todo da igual... casi ha terminado. Salva tu vida, yo ya nunca más te volveré a ver.

Silencio

H.W. : ¡Maldita sean estas criaturas infernales!... ¡Son legiones! ¡¡Huye Carter!!

Carter cae de rodillas en el suelo, totalmente destrozado. Lentamente coge el transmisor y se lo acerca a la oreja.

R.C. : (voz tranquila y temblorosa) Warren... Warren... ¿Estás ahí?

Instante de silencio...

A Carter se le cae el transmisor. Sigue de rodillas y mirando hacia arriba pega un grito de cólera e impotencia.

Click y sonido

Carter narra entre lágrimas: "...y entonces vino el último click. Era una voz profunda, hueca, gelatinosa, lejana, ultraterrena. Algo inhumano y espectral."

VOZ en el receptor: ¡Loco... Warren ya está muerto!