domingo, mayo 19

La gran epidemia sevillana de 1649

En el año 1649 d.C. la ciudad de Sevilla se encontraba, tras unos muy buenos años de prosperidad, en una dura situación de declive. Una crisis económica hizo que la población fuera mayor de la que la ciudad podía sostener y el reclutamiento de soldados habían llevado a la ciudad de un total empobrecimiento. Por si fuera poco, la primavera de 1649 fue especialmente lluviosa y tras una pasada por agua semana santa, el miércoles 4 de abril hubo importantes inundaciones que no fueron más que el prólogo de una autentica catástrofe que iba a acabar con la mitad de la población sevillana.

La gente moría en la explanada frente al Hospital de las Cinco Llagas (actual Parlamento de Andalucía)
- Foto vía La Sevilla que no vemos -

La epidemia

Parece que la peste bubónica estaba causando graves problemas por distintos puntos de Andalucía desde el año anterior. Pero no se tomaron las precauciones necesarias con suficiente antelación ya que la comunicación con la bahía de Cádiz permaneció abierta hasta el mes de febrero, época en la que ya se habían registrado algunos casos en la ciudad.

Después de una primavera lluviosa y una gran inundación el 4 de abril de 1649 (en la Alameda de Hércules se navegaba con barcos) la gente comenzó a quejarse de mareos, nauseas y dolores de estómago. A los pocos días la gente comenzó a morir. Al principio unas decenas cada día pero antes de finalizar el mes de abril los fallecidos diarios se contaban por centenares y algunos días superaban el millar. Se abrieron zanjas cerca de las murallas para utilizarlas como fosas comunes ya que los cementerios e iglesias no admitían más cuerpos. Se hicieron fosas comunes en la Puerta Realconvento de San Jacintola MacarenaPuerta Osario y el Prado de San Sebastián (donde se ha celebrado la feria durante cerca de 100 años).

El Hospital de las Cinco Llagas (hoy día sede del Parlamento de Andalucía) tampoco daba abasto y la gente moría a la intemperie en la explanada que hay entre la muralla de la Macarena y el antiguo hospital. Hubo dificultades para encontrar médicos para el hospital -a pesar de que la ciudad les 100 reales diarios- porque todos morían. Los párrocos de la ciudad fallecieron también todos.

Aunque la peste llegó a afectar a toda la ciudad, fue especialmente dura en los barrios más pobres y poblados como el de Triana, dónde quedaron vacías calles enteras. Los ciudadanos más pudientes se refugiaron en sus propiedades campestres alejadas de la ciudad.

Sevilla en el siglo XVII
- Foto vía España Ilustrada -

60.000 fallecidos: el 50% de la población

En el mes de julio la enfermedad parecía estar contenida y para ello se decidió cerrar el hospital de Triana con más de 12.000 enfermos dentro que fallecieron. Para el pueblo sevillano la peste comenzó a cesar cuando en julio se sacó en procesión rogativa como último recurso el Cristo de San Agustín. De hecho, 364 años después de la epidemia, el ayuntamiento sigue renovando anualmente el Voto de Acción de Gracias a este Cristo. Cuatro meses duró la epidemia que fue la mayor crisis de la ciudad en toda su historia moderna. En el mes de julio los fallecidos diarios apenas llegaban ya a la veintena. La ciudad quedó muy dañada. Hay un registro fechado el 20 de julio de 1649 donde la Casa de la Contratación  dice que no podía abastecer de marineros de Triana un navío -como hacía habitualmente- por no haber personas suficientes: "la gente de mar que vive en Triana con las enfermedades que padece no hay quien se halle en disposición ni quiera tratar de ello".

El número de fallecidos varia según las fuentes, pero los historiadores dan una cifra entorno a 60.000 personas, la mitad de la población de toda la ciudad en la época. En la parroquia de San Sebastián hay una placa que dice que se excavaron allí 26 fosas comunes donde se enterraron 23.443 fallecidos, tantos como en el resto de fosas comunes en los extramuros. Así que aproximadamente 47.000 cuerpos fueron sepultados en fosas comunes que con los enterrados en iglesias y cementerios ascenderían a 60.000 fallecidos.

Como curiosidad contar que después de la epidemia en un plazo de 40 días se casaron más de 1500 personas y en el mes de octubre del mismo año aun continúan los casamientos. La epidemia dejó muchos viudos y viudas que por lo visto no querían continuar en dicha situación por mucho tiempo. La inmigración aumento también y 16 años después el 61,5% de la población sevillana era foránea.
A pesar de todo, la ciudad de Sevilla tardaría casi 250 años en volver a tener la misma población que en el año 1649 antes de la gran epidemia.