lunes, julio 1

Cornezuelo del centeno: del fuego del infierno al LSD

Entre los siglos IX y XI una misteriosa y cruel enfermedad medieval azotaba a numerosas poblaciones y se le temía incluso más que a la propia lepra. Una de las referencias de la época es del año 1039 en la Saint-Antoine-l'Abbaye de Francia, donde están los restos de San Antonio. Esta referencia a la enfermedad dice: "atormentados por dolores atroces, los apestados lloraban en templos y plazas públicas buscando consuelo a la dolorosa enfermedad que les corroía pies y manos". Y es que esta enfermedad que se conocía como "fuego del infierno" o "fuego de San Antonio" empezaba con un frío intenso y repentino en todas las extremidades que se convertía en una fuerte sensación de ardor. A esto seguían alucinaciones y convulsiones y gangrena en las extremidades que frecuentemente llegaban a desprenderse sin sangrar. El culpable era un hongo que crece en las espigas del centeno con el que posteriormente se realiza el pan.

El hongo Claviceps purpurea en las espigas de centeno producía
la terrible enfermedad del Fuego de San Antonio
- Foto vía U. de Aberta -

Claviceps purpurea

Las primeras referencias escritas se encuentran en un texto asirio del s.VII a.C. donde se menciona "esa pústula nociva de la espiga". Y es que el cornezuelo del centeno (también llamado ergot), es el Claviceps purpurea, un hongo parásito que ataca a multitud de cereales, pero es especialmente endémico en el centeno que posteriormente los humanos consumen en forma harina del pan. El hongo se desarrollaba más fuertemente en primaveras húmedas tras inviernos fríos. La enfermedad que producen se conocía en la edad media como "fuego del infierno" o "fuego de San Antonio" por el fuerte ardor que se sentía en las extremidades. Actualmente la enfermedad se conoce como "ergotismo" y se produce por los alcaloides que contiene éste hongo.

Sin embargo algunos de los principios que contiene el cornezuelo del centeno tienen aplicaciones terapéuticas. En la antigua Grecia Hipócrates recomendaba tomar harina de cebada cocida para evitar la hemorragia postparto, ya que el claviceps purpurea tiene efectos vasocontrictores.

Pero las epidemias de ergotismo fueron muy frecuentes en la edad media. Aunque muchas veces se separaba el grano negro -infectado- del resto, en época de hambruna o de muchas lluvias no se hacia esta separación. El pan hecho con centeno contaminado se vendía más barato y por tanto afectaba a los más pobres. En el año 857 se registró un brote en el Valle del Rhin (Alemania) en el que los enfermos perdían sus miembros antes de morir. En el año 945, unas 20.000 personas (la mitad de la población) de la zona de Aquitania (Francia) fallecerieron por envenenamiento con el cornezuelo del centeno. Hubo otro brote en el año 994 que causó 40.000 bajas en la misma zona.

Pobres con ergotismo
- Foto vía MedievalQuiz -

Miembros que se caen "solos"

La mortal enfermedad era muy impactante: En los miembros afectados (piernas, pies, brazos o manos) se alternaban sensaciones de frío y calor y no había pulso arterial. Posteriormente se entumecía el miembro y desaparecían los dolores. La piel se volvía muy fría y pálida y aparecían vesículas rojas o violetas sobre ella. Por último, el miembro afectado se volvía negro y se terminaban desprendiendo sin sentir dolor ni sangrado alguno.

Tal fue el número de afectados que en el año 1093 el noble Gastón de Valloire, en agradecimiento por la cura de su hijo Girondo, fundó la orden de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio, que se dedicaban a tratar exclusivamente a los enfermos de ergotismo. La orden llegó a fundar 370 hospitales que fueron popularmente conocidos como los hôpitaux des démembrés -hospitales de los desmembrados- ya que a la entrada se exhibían los miembros amputados a forma de exvotos (ofrendas). Muchos se curaban realmente en estos hospitales ya que uno de los tratamientos que daban era alimentar a los pacientes con pan que no era de centeno.

A pesar de ello las epidemias de ergotismo siguieron afectando a Europa durante varios siglos. Ya en torno al año 1600 se empezó a relacionar la enfermedad con el grano del centeno. Pero no tenemos que retroceder mucho hacía atrás para encontrar epidemias de ergotismo. Los últimos brotes se han dado en 1975 en la India (78 personas afectadas) y en Etiopía en 1978 (140 personas afectadas).

Los casos actuales son muy escasos y la mayoría son por intoxicación de ergotamina, un fármaco que se extrae del cornezuelo y se emplea para tratar la migraña.

LSD

Uno de los efectos del cornezuelo del centeno son las alucinaciones. En 1938 el químico suizo Albert Hofmann estaba investigando el cornezuelo del centeno con el fin de encontrar un medicamento contra la migraña. Uno de los compuestos que logró aislar fue el LSD-25, un derivado del ácido lisérgico. Hofmann pensó que el compuesto podría tener efectos estimulantes sobre el sistema respiratorio y circulatorio, pero sin embargo los experimentos que realizó con animales no mostraron nada beneficioso, tan sólo "inquietud" en los animales.

Hofmann sintetizó el LSD del cornezuelo del centeno en 1943 y fue la primera persona en probarlo
- Foto vía The IHGR Itch -

Pasaron los años y en 1943 Hofmann volvió a trabajar sobre el LSD-25 convencido que tenía que haber algo más en ese compuesto. Cuando volvió a casa empezó a sentirse mareado y empezó a ver "imágenes fantásticas y formas de colores intensos" durante dos horas, todo debido a un contacto accidental por vía cutánea con el LSD-25.

Tres días después Hofmann decidió experimentar sobre si mismo y tomó 250 microgramos de LSD-25 pensando que era la dosis mínima, aunque se equivocó ya que el LSD era mucho más potente de lo que él pensaba. Hofmann fue a su casa en bicicleta (que está considerado el viaje más alucinante jamás realizado en bicicleta) y durante varias horas alucinó con formas, sonidos, colores y otro mundos. Se quedó dormido y al día siguiente se despertó con una gran sensación de bienestar y vida renovada. Según dijo, sus sentidos "vibraban con una sensibilidad superior, que duró durante todo el día". Fue la primera persona en tener un viaje psicodélico.