jueves, agosto 1

Las aves del terror

Hace 5 millones de años un terrible animal ocupaba el puesto más alto en la cadena alimenticia. Los dinosaurios habían desaparecido hace mucho y el puesto de depredador rey no recaía sobre un poderoso tigre dientes de sable, un oso gigante o terrible lobo. Por primera y única vez en la historia el más temible depredador era un ave. Los phorusrhacidae (forusrácidos) eran unas enormes aves carnívoras no voladoras que podían llegar a medir 2,5 metros de altura. Se les conoce como “aves del terror”.

Comparación entre varios phorusrhacidae con un humano
- Foto vía Shepherdfan -

Titanis walleri

Estas aves vivieron durante el periodo Cenozoico (62 y 2,5 millones de años) en el continente americano. Se caracterizaban por tener unas piernas fuertes y muy largas que les permitían correr a gran velocidad. Sus cuellos eran largos para poder resistir los impactos que realizaban con sus enormes y potentes picos curvados y sus atrofiadas alas que no les permitían volar habían evolucionado casi en forma de brazos capaces de voltear a una presa en movimiento.

De todas las especies de phorusrhacidae la más temible fue la Titanis walleri. Este ave gigante vivió en el periodo de hace 5-2 millones de años en el sur de Estados Unidos (Florida y Texas). Aunque los phorusrhacidae se originaron y alcanzaron su apogeo en Sudamérica, el vulcanismo de Panamá conectó ambas Américas y la especie Titanis se desarrolló más al norte que sus parientes.

Un esqueleto de Titanis walleri reconstruido
- Foto vía FunkMonk -

Titanis media 2,5 metros de altura y pesaba 150 kilogramos, aunque parece que había grandes diferencias entre los distintos sexos. Con un gran pico en forma de hacha y una velocidad de 65 km/h debía ser terriblemente mortal para sus presas. Tenía alas pequeñas con las que no podía volar pero con huesos articulados cuyos dígitos podían ser flexibles hasta cierto punto.

Y aunque Titanis walleri era la más fuerte y robusta de los phorusrhacidae, no se quedan lejos sus dos parientes más cercanos en Sudamérica: el Phorusrhacos y el Devincenzia. Estos animales se especula podían matar de dos formas diferentes: agarrando a sus víctimas con el pico y golpeándolas repetidamente contra el suelo –como hace actualmente las seriemas- o dando y fuerte y preciso golpe con la punta de su pico que podía matar instantáneamente a sus presas.

Recreación artística de un "ave del terror"
- Foto vía The Garden of Eaden -

Extinción

Pero los días de las aves del terror estaban contados. Poco a poco los grandes depredadores del norte de América (entre ellos un oso de 4 metros de altura) fueron ganando terreno hacía al sur hasta alcanzar la Patagonía hace 1 millón de años. Compitieron por las mismas presas y las grandes aves perdieron, sin que se encontraran jamás (que se sepa) con ningún ser humano.