viernes, marzo 29

El relato de Ibn Fadlan

Ahmad ibn Fadlan fue un escritor y viajero árabe del siglo X. En ese siglo, el mundo comienza a salir poco a poco de la Edad Oscura, siendo el mundo árabe una de las civilizaciones en tener la cultura más floreciente y avanzada de le época.

En un viaje diplomático, la caravana donde viajaba Ahmad ibn Fadlan fue apresada por un grupo de vikingos a la altura del Volga que lo llevaron consigo en sus campañas militares nórdicas. De vuelta a Bagdad, entregó un documento al califa, donde narraba todas sus experiencias con los vikingos. Del relato, tiene especial valor la descripción completa y detallada de un ritual funeral que Ibn Fadlan pudo contemplar.

Ahmad ibn Fadlan relató con detalle un funeral vikingo

En 1976, Michael Crichton se basó en los relatos de Ibn Fadlan para escribir su novela Devoradores de cadáveres que posteriormente fue llevada al cine en 1999 como El guerrero número 13 con Antonio Banderas en el papel de Ibn Fadlan.

El relato de Ibn Fadlan

Ahmad Ibn Fadlan realizó la descripción del funeral de un jefe escandinavo del que fue testigo. En su crónica nos cuenta lo siguiente:

La embarcación del muerto fue arrastrada hasta tierra. A bordo, bajo la tienda, se instaló un lecho. Se recubrió la almohada y el colchón con un rico tejido de seda cruda. Luego asearon al muerto, lo vistieron con unos calzones, calcetines, botas, un caftán y un gorro de brocado bordado en oro y adornado con pieles de marta. Lo llevaron al lecho y dejaron las armas a su lado. A su alrededor colocaron bebidas alcohólicas, carne, cebollas, frutas y plantas aromáticas. Luego se procedió con una serie de sacrificios rituales: mataron y despedazaron un perro, dos caballos, dos bueyes, un gallo y una gallina, arrojando sus restos sobre la embarcación. Uno de los vikingos se dirigió entonces a las mujeres esclavas del muerto:

 - ¿Hay entre vosotras alguna que quiera morir con él? - preguntó.

Una de ellas respondió que sí. Le dijeron que se acercara, igual que a otras dos jóvenes que habían estado a su servicio y lo habían acompañado en todos sus desplazamientos. Durante los días que precedieron a los funerales, la joven que había expresado el deseo de morir pareció sentirse dichosa. Bebía, cantaba y estaba alegre. El día de los funerales, los hombres acudieron a visitarla uno tras otro en su alojamiento para tener relaciones sexuales con ella. Luego la condujeron a una especie de pódium y, por tres veces, la levantaron en brazos. El que traducía sus palabras, la primera vez dijo:

- Mirad, he aquí a mi padre y mi madre.

La segunda vez:

- Mirad, he aquí reunidos a todos mis parientes que han desaparecido.

Y la tercera vez:

- Mirad, he aquí a mi dueño en el reino del Más Allá. ¡Todo está verde y hermoso! Me llama. Dejadme ir a reunirme con él.

Entonces la condujeron hasta el barco funerario. Empezó por quitarse las dos pulseras que llevaba en las muñecas y entregarlas a la anciana encargada de matarla, a la que llamaban el Ángel de la Muerte. También se quitó las dos argollas que adornaban sus pies y las dio a dos chicas, hijas de la anciana.

La esclava vikinga era sacrificada junto a su fallecido amo

Cuando la subieron a bordo de la embarcación funeraria, llegaron hombres con escudos y palos y le dieron una copa llena de una bebida alcohólica. Ella se bebió el contenido y empezó a cantar. Era su canción de despedida. Después de que le entregaran una segunda copa, que bebió sin dejar de cantar, la anciana le dijo que se diese prisa en apurarla y que entrase en la tienda funeraria donde yacía su señor. La joven se asustó entonces y se limitó a meter la cabeza por la abertura de la tienda. La anciana la hizo entrar por la fuerza, y los hombres se apresuraron a ahogar sus gritos golpeándola con los palos y los escudos. Temían que, al oír sus gritos, las otras jóvenes se aterrorizasen y se negasen a compartir la suerte de sus amos cuando les llegara el momento.



Seis vikingos entraron en la tienda, uno tras otro, y tuvieron relaciones sexuales con la esclava, después de lo cual la acostaron al lado de su fallecido señor.
Mientras dos de ellos le sujetaban las manos y otros dos los pies, la anciana le rodeó el cuello con un lazo, cuyos extremos tendió a dos de los hombres. A continuación el Ángel de la Muerte tomó un gran cuchillo y lo hundió entre las costillas de la víctima mientras los hombres tiraban con fuerza del lazo hasta producirle la muerte. Cuando acabaron, se prendió fuego a la embarcación funeraria y la enterraron bajo un túmulo.


Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Ibn_Fadlan
http://es.wikipedia.org/wiki/Funeral_vikingo

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