viernes, abril 19

La bestia de Gévaudan

Entre el 30 de junio de 1764 y el 19 de junio de 1767, el territorio francés de Gévaudan (ahora llamado Lozère) vivió aterrorizado por el miedo ya que un misterioso animal atacó y mató a 123 personas. Una gran parte de las víctimas -muchos de ellos mujeres y niños- sufrieron brutales ataques que en la mayoría de las veces les afectaba a la cabeza, llegando a separarse del cuerpo en múltiples ocasiones. El asunto tuvo tanta repercusión que llegó a ser prioritario para el rey Luis XV de Francia. Las descripciones de la época lo describieron como un gran animal, de apariencia similar a un lobo pero del tamaño casi de un caballo.

La bestia de Gévaudan mató a 123 personas entre 1764 y 1767
- Foto vía Unexplained Monsters -

Los primeros ataques

La primera persona de la que se tiene registro que fue atacada, fue una mujer de Langogne a primeros del mes de junio de 1764. Esta mujer -que era pastora- vio un animal con forma de lobo salir de entre la maleza del bosque y dirigirse hacia ella. Aunque lo perros huyeron, los bueyes de su ganado parece que asustaron a la criatura y está huyó, dejando tan sólo sus prendas de vestir exteriores rasgadas.
Pero en menos de un mes, el 30 de junio de 1764, Jeane Boullet, una chica de 14 años de edad del pueblo cercano de Les Hubacs no tuvo tanta suerte y fue la primera víctima mortal de la bestia de Gévaudan.
En los siguientes meses de verano, la bestia ya había matado a 2 niñas, 2 niños y una mujer. En invierno la situación de volvió mucho más crítica, llegándose a registrar hasta una o dos muertes por semana.

La bestia

Aunque en aquella época los bosques de Gévaudan estaban repletos de lobos, los pocos testigos y supervivientes negaron que se tratara de dicho animal. La describieron como una gigantesca criatura de pelo rojizo, casi tan grande como un caballo. Con rayas negras en la parte posterior del cuerpo y una cresta de pelos largos en el lomo. Poseía además una cola larga y musculosa. Se encontraron huellas de tamaño considerable, que estimaron en la época debía de tratarse de un animal de unos 100 kg de peso.

Monumento conmemorando el lugar donde una
niña -Marie Jeanne Valet- logró defender su vida ante un ataque de la bestia
- Foto vía El Octavo Pasajero -

Su forma de matar era además especialmente inusual. En vez de centrarse en el cuello y piernas de sus víctimas como hacen otros depredadores, la bestia de Gévaudan lo hacía normalmente sobre la cabeza, de forma que muchas veces ésta resultaba aplastada o separada del cuerpo.

A la caza de la bestia

Poco a poco comenzaron a llegar cazadores de lobos a la zona atraídos por las noticias de la bestia. Se unieron voluntarios y se hicieron múltiples batidas en las que acabaron con muchos lobos de la zona. Pero las muertes seguían sucediéndose. El rey Luis XV dio el visto bueno y un cuerpo militar de dragones se unión a la búsqueda de la bestia. Posteriormente otros dos cuerpos de dragones se incorporaron a la caza. Se llegó incluso a utilizar trampas con veneno indiscriminadamente sin conseguir nada en absoluto.

La situación se volvió tensa y a algunos campesinos se les acusó de ser hombres lobo. Otros culparon a los gitanos se haber dejado escapar una bestia de su circo ambulante. El clero culpaba al rey o al castigo divino por los presuntos pecados de las víctimas.

Los 7 hijos de Villaret

Desde la aparición de la bestia, se intentó que los niños no fueran solos a cuidar el ganado, algo habitual en la época ya que los hombres adultos estaban normalmente ocupados con el trabajo agrícola.
En una aldea llamada Villaret, mandaron a 5 niños y 2 niñas de entre 8 y 12 años de edad a cuidar el ganado conjuntamente para protegerse entre ellos. La bestia apareció y atacó al grupo de niños que formó un círculo defensivo mientras la bestia andaba alrededor de ellos buscando el punto más débil para atacar. La bestia se abalanza sobre uno de los chicos más jóvenes y le devora parte de una mejilla, pero los compañeros logran detener el ataque con ayuda de unos palos que usan como pinchos. Luego logra morder en el brazo al más pequeño de todos, Joseph Panafieu, y comienza a arrastrarlo para llevárselo al bosque. En ese momento algunos de los jóvenes deciden huir aprovechando que la bestia está ocupada -graciosos los niños- pero uno de ellos, Jacques André Portefaix, se niega a abandonar al compañero. Los niños empiezan de nuevo a atacar a la bestia intentando pinchar con los palos en los ojos de la bestia y logran que suelte al joven Joseph. En ese momento aparecen unos adultos alertados por los gritos de los niños y la bestia huye entre la maleza.

Llegó a oídos del rey la valentía mostrada por el joven Jacques André Portefaix y éste se ofreció a pagarle su educación, llegando a ser -años después- teniente de artillería de Corps. Murió en 1785 con 32 años.

La muerte de la bestia


Placa homenaje a Jean Chastel, quien supuestamente mató a la bestia de Gévaudan
- Foto por Χρήστης Βήσσμα -

Fue el 19 de junio de 1767 cuando Jean Chastel -un campesino según algunas fuentes o un cazador profesional según otras- consiguió abatir a un lobo descomunal, de 80cm de altura, 1.7, de largo y 60 kg de peso. Al ser un ejemplar mucho más grande de lo habitual, todo el mundo dio por sentado de por fin habían logrado acabar con la bestia. Éste ejemplar se llevó a Versalles, pero llegó en un estado de putrefacción bastante avanzado, por lo que se decidió enterrarlo en el jardín del castillo sin enseñárselo al rey.

Los ataques parecieron para durante un breve periodo de tiempo, pero a finales de 1767 la bestia volvió a atacar hiriendo de gravedad de dos niños. Después de esto hubo docenas de muertes más causadas por la supuesta bestia. Los cazadores volvieron a los bosques y se logró abatir a otro gran lobo, identificado como posible pareja del primero. Algo que cuadra ya que los lobos suelen vivir y atacar en grupo, aunque ninguno de los atacados identificó nunca a dos bestias. El esqueleto de este animal se conservó en un museo en parís pero fue destruido en un incendio en 1830.

¿Qué era la bestia de Gévaudan?

Escultura de la bestia de Gévaudan en Saugues
- Foto por Siren -
Tras la muerte de la bestia a manos de Jean Chastel, el notario real realizó la autopsia del animal en al castillo de Besque. Este informe se halló en 1958, y entre otros datos, se detalla la boca del animal: la mandíbula superior tiene 14 dientes (6 incisivos, 2 colmillos y 6 molares). La mandíbula inferior se compone de 22 dientes (12 incisivos y 10 molares). Con estos datos no hay ninguna duda que se trataba de un cánido.

La hipótesis más lógica es que se tratara de una pareja de lobos de gran tamaño. Otra posibilidad es que fuera alguna especie exótica africana que por aquel entonces poseían algunas familias muy pudientes y excentricas. Alguna especie de tigre, hiena rayada o lobo marsupial de Tasmania podría asemejarse a las características con las que detallaban a la bestia y además podría haber sobrevivido en aquellos bosques ricos en recursos. También cabe la posibilidad de que se tratara de una especie híbrida, algún cruce entre dos razas grandes de cánidos.

En el año 2001 el director francés Christophe Gans llevó al cine la historia de la bestia de Gévaudan con el título El pacto de los lobos, aunque en la película se toman demasiadas licencias.