martes, abril 30

La historia del Go como juego de guerra (parte 2/2)

- Foto vía Yusuke Kawasaki -

Go: estrategia para crear armonía y belleza

La leyenda no le atribuye orígenes astrológicos o militares al Go, sino educativos. El legendario emperador Yao (2357 – 2255 a.C.), considerado el primer emperador de China, necesitaba educar a su hijo y pidió a sus sabios consejeros que crearan un juego capaz de entrenarle para convertirle en un eficiente futuro gobernante. Esta leyenda trata de resaltar los beneficios pedagógicos del Go, ya que su práctica tiene una importante magnitud didáctica. El Go, siguiendo dentro de la dualidad del yin y yang, enseña a ser modesto y a la vez ambicioso. Cauteloso y a la vez atrevido. Perseverantes pero sabiendo cambiar a tiempo de estrategia cuando es necesario. Hay estudios recientes que demuestran que los jugadores de Go muestran una activación mayor del hemisferio derecho del cerebro a diferencia de otros juegos de estrategia -incluido el ajedrez- donde hay mayor actividad del hemisferio izquierdo. Este área cerebral está relacionada con la atención, procesos visuales, percepción espacial e imaginación. Se conciben en esta zona las situaciones y estrategias del pensamiento de forma global, ya que en el Go se destaca el pensamiento global sobre el local.

Y es que la armonía estética, asentada en nuestro hemisferio cerebral derecho, es una parte importante de un juego que tiene una gran importancia visual. Las líneas rectas formando cuadrados contrastan -de nuevo nos encontramos con la dualidad del yin yang- con los círculos de las piedras; el blanco confronta con el negro y la piedra lo hace con la madera. Un principio básico de armonía del taoísmo: la flexibilidad y suavidad son siempre superiores a la rigidez y la fuerza. Incluso el sonido de las piedras al colocarse sobre el tablero tiene su importancia. Es el uso de la estrategia para crear armonía y belleza.

- Foto vía Justin Holzworth -

En la partida de Go se enfrentan dos mentes sobre un tablero, blanco contra negro, siguiendo una reglas que son simples, lógicas y fácilmente deducibles. En referencia a esto, el gran ajedrecista Edward Lasker (1885-1981) -no confundir con Emanuel Lasker- que quedó fascinado con el Go después de leer un artículo en una revista, llegó a decir: "Las reglas del Go son tan elegantes, orgánicas y rigurosamente lógicas, que si existiera vida inteligente en otras partes del universo casi con total seguridad jugarían al Go".

No se asigna un valor distinto a cada piedra: todas valen lo mismo. Todas son peones y reyes a la vez y su mayor o menor valor sólo viene determinado por su posición relativa sobre el tablero, ya que su posición absoluta permanece invariable: una vez puestas no se mueven a no ser que sean capturadas y retiradas del juego. Si lo comparamos con el ajedrez, podemos decir que el Go representa la guerra desde un punto de vista oriental, una guerra de guerrillas por obtener territorio, mientras que el ajedrez muestra una táctica más occidental donde se comanda un ejercito contra el del oponente. Pero a pesar de lo simple que pueden parecer sus reglas, la estrategia es terriblemente compleja. Se dice que bastan unos simples minutos para aprender las reglas pero toda una vida para poder dominarlo.

- Foto vía U.S. Navy -

El juego espacial

El Go es además un juego espacial, donde no hay direcciones absolutas. Por ejemplo, decimos que la estrella polar marca el norte pero esto no es más que un sistema de referencia que tomamos con relación a nuestro polo norte, ya que la estrella no se encuentra en ningún norte real. Igualmente en el Go, no hay una dirección concreta de movimiento al igual que no hay un choque frontal entre ejércitos. De hecho, ambos jugadores podrían jugar la partida desde el mismo lado del tablero. Y existen antiguas referencias a esto: el punto central del tablero de Go, se conoce con el término japonés tengen, que significa "cenit" u "origen del cielo". Además, en las cuatro esquinas hay unos puntos de referencia (en las coordenadas 4-4) que se nombran -también por el término japonés- hoshi, que significa "estrella".

Intentar descubrir el Go, con la pureza y la simplicidad del juego, es una fuente de inspiración intelectual para muchos jugadores, tanto si se quiere sólo disfrutar durante un corto periodo o si se quiere profundizar y alcanzar la excelencia con la práctica de años. En cualquiera de los casos, el viaje merece la pena.