martes, mayo 28

La Bóveda del Fin del mundo

La gran diversidad de alimentos vegetales que existe en el mundo corre serio peligro de desaparecer. El cambio climático, la contaminación, la extinción de algunas especies animales y la globalización hacen que desaparezcan constantemente variedades de alimentos que se cultivaban años atrás. Como vimos en el post de ayer, tan solo 30 especies ocupan el 90% de la alimentación mundial. Además, poderosas multinacionales interesadas en el control del mercado comercializan semillas estériles que obligan a los agricultores a abastecerse de nuevas semillas todos los años para poder sembrar. ¿Se puede hacer algo para  proteger variedades en peligro de extinción?

Recreación artística de la Bóveda del Fin del mundo
- Foto vía Global Crop Diversity Trust -



La Bóveda global de semillas de Svalbard

A 120 metros de profundidad en una montaña rocosa en la isla noruega de Spitsbergen, archipiélago de Svalbard -a tan sólo 1000 km del polo norte- se encuentra el mayor almacén del mundo de semillas, construido para salvaguardar la biodiversidad de todos los vegetales que sirven como alimento al ser humano.

El proyecto, conocido como Svalbard Global Seed Vault -en inglés- o Svalbard globale frøkvelv -en noruego- se inauguró en febrero de 2008 con 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países del todo el mundo. Está dividida en tres almacenes con capacidad para almacenar 2000 millones de semillas. Se la conoce popularmente como Doomsday Vault o la Bóveda del Fin del mundo.

El coste de su creación ha sido de unos 9 millones de dólares aportados íntegramente por el gobierno noruego. Los costos de mantenimiento son soportados por la Global Crop Diversity Trust, una organización sin ánimo de lucro que cuenta con aportaciones de diversos países y fundaciones.

La entrada a la Bóveda del Fin del mundo en la isla de Spitsbergen -Noruega-
- Foto vía Global Crop Diversity Trust -

Un búnker a prueba de todo

La localización de este "búnker" para las semillas no es aleatorio. Se encuentra  a 120 metros dentro de la montaña rocosa Plataberget, en la isla de Spitsbergen. Las semillas se conservan a 18ºC bajo cero en cajas de aluminio cerradas herméticamente lo que les confiere un estado de buena conservación de siglos. La bóveda es totalmente impenetrable por actividad volcánica e inmune a los terremotos. En caso de guerra nuclear, la rocosa montaña protege las semillas de la radiación y en caso de corte de suministro eléctrico, la temperatura de la zona cercana al polo norte mantiene la refrigeración de forma natural. Además, el almacén se encuentra a 130 metros sobre el nivel del mal, por lo que queda protegido de posibles inundaciones incluso en caso de un deshielo de los polos total.

La bóveda de semillas funciona de estilo similar a la caja de seguridad de un banco, de forma que los solicitantes de muestras de  semillas no tienen acceso a la bóveda, y tienen que solicitarlas a Genebanks, el banco genético que gestiona los depósitos en la bóveda.

La Bóveda del Fin del mundo puede almacenar hasta 2000 millones de semillas
- Foto vía Global Crop Diversity Trust -

Algunas de las semillas que podemos encontrar en la bóveda son por ejemplo, una variedad de tomates rosas de Alemania, una fresa poco común que crece en los alrededores del volcán Atsonupuri al norte de Japón o una alubia silvestre sudamericana llamada phaseolus costaricensis que es inmune a los patógenos fúngicos que suelen atacar a este tipo de cultivos.

La bóveda del Fin del mundo es por tanto un "arca de Noé" que quiere salvaguardar las especies vegetales comestibles de la mano del hombre.