jueves, septiembre 12

Ébola: el virus más mortal del mundo

En 1976, Mabalo Lokela, un profesor congoleño de 44 años que regresaba de unas vacaciones por el norte de Zaire (actual R.D. del Congo) ingresó temblando en el hospital de Yambuku. Presentaba mareos, vómitos, dolor de cabeza y pecho y una altísima fiebre. Los médico pensaron que se trataba de un caso de malaria y le inyectaron la cura, pero lejos de remitir la enfermedad, empeoró. El paciente tenía vómitos incontrolables, dificultades respiratorias y sangrados espontáneos por todos los orificios de su cuerpo. A la vez, todos sus órganos -incluida su piel- se consumían. El 8 de septiembre de 1976 -14 días después de los primeros síntomas- fallecía Mabalo Lokela, el primer paciente registrado del virus del Ébola. 37 años después, aún no se ha encontrado cura del virus más mortal del mundo.

El virus del Ébola con la típica estructura filamentosa de los filovirus
- Foto vía CDC/Cynthia Goldsmith -

El agente infeccioso más peligroso del mundo

El nombre del este virus tiene su origen en el río Ébola, un corto afluente que discurre por el norte de la República Democrática del Congo  donde se pudo observar y analizar por primera vez en 1976 este virus. Se desconoce quién fue el paciente cero (se descarta que lo fuera Lokela) pero como es un virus que afecta a homínidos (y posiblemente también a cerdos) se piensa que el primer caso pudo darse en un contacto entre simios infectados y humanos. Desde entonces, según la OMS el Ébola ha producido más 1.200 muertes de 1850 infectados detectados. Esto implica que, dependiendo de la cepa, la tasa de mortalidad oscila entre el 50% y el 90%.

El Ébola se transmite por contacto directo con líquidos corporales infectados como la sangre, sudor, saliva, orina o vómitos. El periodo de incubación es de 2-21 días y el paciente suele fallecer de un choque hipovolémico por la gran pérdida de sangre asociada a la enfermedad.

Los últimos casos detectados son muy recientes. Entre julio y octubre de 2012 un brote de Ébola en el oeste de Uganda infectó a 24 personas de las cuales 17 fallecieron (71% de mortalidad). Entre septiembre y noviembre del mismo año se detectaron 62 infectados en la R. D. del Congo cerca de la frontera con Uganda, de los cuales 43 (55% de mortalidad). Sus cepas más agresivas son las variedades ébola-Zaire, ébola-Sudán y ébola-Bundibugyo que presentan unos índices de mortalidad que pueden llegar a alcanzar el 90%.

Casos registrados de Ébola entre 1979 y 2008
- Imagen vía Zorecchi -

Arma mortal

El Ébola tiene sencilla -aunque perfecta- estructura que lo convierte en una refinada arma de matar. Envuelto en una compacta estructura proteica, este virus es capaz de actuar sobre la primera línea de defensa del organismo anulándola completamente. La habilidad del organismo de organizar una defensa contra el virus invasor se pierde completamente. El principal culpable es la proteína vírica VP35, que interacciona con los caminos de defensa innatos que forman la primera línea de defensa de la especie invadida. Una vez bloqueada esta barrera inicial, el virus avanza rápido y fácilmente en su invasión.

La "suerte" es que hasta la fecha los brotes se han producido en pequeñas poblaciones aisladas del Congo y alrededores, que se han podido controlar sin complicaciones. Esto es debido a que se trata de una infección muy explosiva, ya que el virus al intentar sobrevivir en un medio hostil -el cuerpo humano- provoca un rápido deterioro que consume el cuerpo en muy poco tiempo, a diferencia de otros virus más "humanos", y se detecta con rapidez.

37 años después del primer caso registrado no existe cura para la enfermedad. Lo único que puede hacerse es aplicar rehidrataciones con disoluciones de electrolitos e intentar, en la medida de lo posible, controlar las hemorragias. Parece que algunos experimentos con vacunas en animales están teniendo resultados positivos, pero es difícil de trabajar y experimentar con el Ébola: sólo seis laboratorios en el mundo -con niveles de bioseguridad 4- disponen de las medidas necesarias para ello.